Oswaldo Rafael del Portillo Escorcia
Nacido en Barranquilla Atlántico Colombia 1954 de familia clase baja con una niñez bastante normal.
Tuve estudios básicos en primaria secundaria universidad interrumpida, mi familia con trabajo de contrabando desde niño involucrado en ese ambiente, crecí con un espíritu de comerciante, fuí escalando posiciones en ese ambiente hasta llegar a ser el brazo derecho de la Jefa que es mi madre, a raíz de este ambiente me volví adicto al alcohol, por ahí empezó mi drogadicción continúe con la marihuana y seguí con la coca, en ese estado trabajaba, a partir de ahí mi vida se volvió ingobernable, llegando a tener todo lo que una persona puede desear en esta vida, pero nada de eso me satisfacía, hasta que encontré la sustancia más degradante: el bazuco, esto me sucedió a los 38 años y esto me conllevo a degradarme hasta tal punto de irme a la calle perdiendo todo lo que tenía, negocios, carros, familia y hasta la dignidad. Hoy en día tengo 58 años con 2 años de recuperación, gracias a mi hija quién me busco durante 4 años conocí la Fundación Génesis de Colombia la cual me sacó de la calle y me puso acá, gracias a los tratamientos recibidos y a la dedicación de su cuerpo médico logre salir adelante, en el día de hoy puedo decir que recupere mi dignidad, parte del sano juicio el cual me ha dado la habilidad para querer y ser una persona nuevamente productiva y poderme integrar a la sociedad de una manera honrada y honorable. Doy gracias a Dios por todo esto que ha hecho conmigo, los profesionales que me atendierón y espero continuar en este camino que he conocido de la sobriedad y la limpieza y mi nuevo estilo de vida.

Andres- Ecuador
Cuando llegue a Génesis estaba nervioso y confundido. Pero lo que aquí encontré fue gente maravillosa que me acogió y me dio su mano. El carino y el apoyo que aquí me brindarón, la verdad no me lo esperé. No pense llegar a sentirme tan tranquilo y contento, he vivido momentos muy bonitos en este lugar, encontré amigos hallé un lugar que busqué hace mucho tiempo. Estoy infinitamente agradecido con la Fundación Génesis, porque aquí me mostrarón que soy un ser humano, que tengo una enfermedad, pero que soy valioso y que me merzco una vida digna, que merezco tener mi felicidad. Muchisimas gracias.